Orlando Gustavo Picón Sangama, con 20 años, es un claro ejemplo de superación y compromiso. Su historia en el proyecto Jakon Nete comenzó de manera tímida, pero con el tiempo se ha transformado en una experiencia de crecimiento personal y profesional que ha impactado no solo su vida, sino también la de muchos jóvenes que, como él, buscan oportunidades para cambiar su destino.
Desde sus primeros días en el proyecto, Orlando se involucró en actividades como la grabación de podcasts, producción de cortometrajes, y la organización de talleres con mujeres y en el grupo de adolescentes. Aunque en los primeros días era callado y reservado, pronto se dio cuenta de que su participación en el proyecto le permitía ganar confianza y tomar la iniciativa.

Su ingreso al proyecto ocurrió al finalizar la primera etapa, y aunque se sintió triste cuando terminó, Orlando supo ver en Jakon Nete una oportunidad que lo motivó a seguir adelante. Hoy, Orlando estudia Mecánica Automotriz en SENATI, un camino que comenzó con el apoyo de su hermana, pero que se vio interrumpido por las dificultades económicas. Gracias al proyecto, encontró un lugar donde trabajar y financiar sus estudios. Ahora, se encuentra realizando prácticas en una mecánica general, donde tiene la oportunidad de aprender, desarrollar sus habilidades y estar cerca de nuevas experiencias.
Actualmente, Orlando está por realizar un proyecto de graduación sobre el mejoramiento de una herramienta para el purgado del embrague, un desafío técnico que refleja su pasión por la mecánica automotriz. A pesar de las dificultades que ha enfrentado, Orlando está feliz por el camino que ha recorrido y sigue avanzando.
Como asistente en Jakon Nete, Orlando comenzó su camino por sugerencia de un amigo. A medida que fue ganándose la confianza de los niños, aprendió a dirigir sesiones con jóvenes de 8 a 12 años, un reto que ha sido fundamental en su desarrollo. A través de su trabajo en el proyecto, Orlando ha logrado superar obstáculos personales y ha construido un equipo sólido, donde se siente respaldado por el compañerismo y la amistad de sus compañeros. Para él, Jakon Nete es como una familia: un espacio de respeto y motivación donde siempre ha recibido apoyo, especialmente en momentos en los que en su hogar no encontraba esa misma atención.
Orlando también aprovecha para compartir su experiencia con los adolescentes del proyecto, aconsejándoles sobre la importancia de elegir buenos amigos y forjar metas personales, independientemente de las dificultades que puedan enfrentar. Aunque creció en un barrio complicado, Sector 10 de Septiembre en el barrio Hoyada, un lugar donde los jóvenes pueden verse expuestos a situaciones adversas, Orlando nos muestra que la clave para superar las adversidades es el enfoque en los objetivos y el apoyo mutuo.
Para Orlando, Jakon Nete significa mucho más que un proyecto: es un lugar donde se siente apoyado, querido y respetado. Un espacio en el que todos se motivan a crecer, a guiarse mutuamente, y a forjarse un mejor futuro.




